null DIEGO GONZÁLEZ RIVAS AFIRMA QUE “LA FERIA DEL COCIDO ES UNA EXPRESIÓN COLECTIVA, UNA DECLARACIÓN DE ORGULLO Y UNA FORMA DE DECIRLE AL MUNDO QUIENES SOMOS Y COMO ENTENDEMOS LA VIDA”
DIEGO GONZÁLEZ RIVAS AFIRMA QUE “LA FERIA DEL COCIDO ES UNA EXPRESIÓN COLECTIVA, UNA DECLARACIÓN DE ORGULLO Y UNA FORMA DE DECIRLE AL MUNDO QUIENES SOMOS Y COMO ENTENDEMOS LA VIDA”

El pregonero de la LVIII Feria del Cocido defiende que esta Fiesta de Interés Turístico Internacional “es mucho más que un plato; es una lección de tiempo y de sabiduría” porque “en esa manera de cocinar hay una filosofía de vida” Señala que “el cocido, como la medicina, nos enseñan que el verdadero valor está en el proceso y no solo en el resultado final y que cuidar los detalles es una forma de respeto”

AludE a Cunqueiro y a su obra “La cocina gallega” en la que señala que “la cocina es el paisaje puesto en la olla” y remarca que como el primer pregonero de la Feria “platos como el cocido dejaron de ser solo comida para convertirse en relato, identidad y patrimonio compartido”

Tuvo un mensaje especial para la juventud a quién le dijo que debe atreverse a pensar diferente y a abrir la mente, sin perder las raíces y los valores

Recordó a todas las personas que hacen posible La fiesta y “que no siempre se ven: productores, cocineros y cocineras, asociaciones, voluntarios, trabajadores municipales y vecindario”, de los que dijo “sois el verdadero alma del Cocido”

Explicó que su Fundación nace de un compromiso ético de entender que la salud no debería depender del lugar en el que uno nace ni de los recursos que tenga

Finalizó diciendo que “por mucho que uno recorra el mundo y conozca la mucha gente, el corazón siempre sabe donde está su casa, y hoy me siento en la casa”

Se nombraron nueve nuevos Comendadores: Diego González Rivas, Irene Villa, Ramiro Mejuto, Luis de la Fuente, Jorge Mira, Almudena Maíllo, Antonio Chaves, María Martínez Allegue y Valentín García

La LVIII Feria del Cocido incorpora la celebración del primero macrococido en el Lalín Arena, la presentación del Cocido en Nueva York el 26 de abril, una Matanza Tradicional del Cerdo realizada por vez primera por una agrupación de parroquias y una Gala del Cocido con formato renovado. Para próximas ediciones se impulsará la declaración de cocido gallego como Ben de Interés Cultural en la categoría de patrimonio inmaterial.
“Es para mí una honra inmensa estar hoy aquí, en este lugar que no solo es un punto en el mapa, sino un espacio lleno de significado, de memoria y de identidad. Gracias al Ayuntamiento de Lalín por invitarme a compartir con vosotros este momento tan especial, por permitirme formar parte de una celebración que representa como pocas lo que somos como pueblo. La Feria del Cocido no es solo una fiesta. Es una expresión colectiva, una declaración de orgullo y una forma de decirle al mundo quien somos y como entendemos la vida”. Con estas palabras comenzó el cirujano gallego de prestigio mundial, Diego González Rivas, el pregón de la LVIII Feria del Cocido.

Continuó González Rivas con una referencia a los valores que nos identifican como lalinenses y como gallegos: “Se dice muchas veces que Lalín es el Kilómetro Cero de Galicia. Y no es una frase vacía. Aquí confluyen caminos, historias y generaciones. Aquí se conservan valores que identificamos como profundamente gallegos: el trabajo constante, la humildad, la perseverancia, el respeto por el bien hecho, principios que también guían mi desempeño diario”. Y añadió: “Lalín representa esa Galicia que no necesita levantar la voz para hacerse notar. La Galicia que construye día a día, con constancia, sin prisa pero sin pausa”.

Seguidamente defendió que “el Cocido de Lalín es mucho más que un plato; es una lección de tiempo y de sabiduría. Hay carnes que precisan horas, verduras que exigen respeto por el punto exacto, y un caldo que se construye poco a poco, con paciencia y conocimiento. Porque el cocido no se hace con prisa: se hace con criterio”.

Sabiduría en las ollas a fuego lento y en las manos de quien aprendió haciendo

En este sentido hizo hincapié en que “cómo en la medicina, es preciso escuchar, observar, esperar y actuar en el momento justo. El cocido nos enseñan que el verdadero valor está en el proceso, no solo en el resultado final. Que cuidar los detalles es una forma de respeto y que la sabiduría no siempre está en los libros, sino también en las cocinas de las casas, en las ollas a fuego lento y en las manos de quien aprendió haciendo. Y eso —esa relación con el tiempo, con la paciencia y con el saber— es algo profundamente gallego. Una manera de estar en el mundo que convierte un plato humilde en un símbolo, y una comida compartida en un acto de celebración, encuentro y pertenencia”, remarcó.

El cocido representa familia, tradición y afecto

Introdujo un recuerdo personal en relación con el cocido. Así explicó que “en mi casa, el cocido no era solo comida. Era un acontecimiento. Lo hacía mi abuela, con ese saber que no se aprende en los libros, sino en la vida. Ella sabía cuando había que empezar, cuando había que esperar y cuando todo estaba en su punto justo, sin prisas y sin medidas exactas, solo con la experiencia de los años”.

Continuó relatando que “con el paso del tiempo, cuando ella ya no estaba, fueron mis tías las que cogieron el relevo. Y el cocido siguió siendo el mismo: un motivo para juntarnos, para celebrar, para compartir mesa y tiempo. Uno de esos días en los que la casa se llenaba de conversación, de risas y de familia”. Y sostuvo que: “para mí el cocido siempre fue eso: un momento de celebración, de unión y de memoria. Un recordatorio de que las cosas más importantes de la vida suelen pasar alrededor de una mesa, entre la gente que se quiere. Y tal vez por eso esta fiesta gastronómica me emociona de una manera especial. Porque cuando aquí celebramos el Cocido de Lalín, no estamos hablando solo de un plato extraordinario, sino de todo lo que representa: familia, tradición y afecto”.


La mesa como espacio de comunidad

Expuso que “alrededor de una mesa de cocido no solo se comparte comida, sino que se comparten historias, recuerdos, silencios y risas. Se reúnen familias, amistades y generaciones enteras”. Al respecto señaló que “en un mundo cada vez más rápido y más individualista, esta fiesta nos recuerda la importancia del encuentro, del tiempo compartido, de la comunidad. Nos recuerda que una sociedad fuerte se construye alrededor de vínculos humanos”.


Un pregón dentro de una gran tradición

Enmarcó su pregón dentro “de una larga tradición que honra profundamente a esta fiesta. A lo largo de la historia de la Feria del Cocido de Lalín, por este atril pasaron algunas de las voces más relevantes de la cultura, de la literatura y del pensamiento gallego y español”. Todos los pregoneros, entre los que citó a Álvaro Cunqueiro, Xosé Filgueira Valverde, Xosé Otero Abeledo “Laxeiro”, Celso Emilio Ferreiro, Eduardo Punset y Víctor Freixanes, “entre muchos otros nombres contribuyeron a hacer de esta fiesta algo más que una celebración gastronómica: un verdadero espacio de encuentro cultural e identitario”.


Remarcó que “cada uno de ellos trajo aquí su voz, su mirada y su manera de entender Galicia y el mundo. Y eso demuestra que el Cocido de Lalín no solo alimenta el cuerpo, sino también el pensamiento, la memoria colectiva y el orgullo de pertenecer a una tierra con una riqueza cultural extraordinaria”.

Cocinar como forma de memoria: cocido como relato, identidad y patrimonio compartido

Hizo alusión al primer pregonero de la Feria, Álvaro Cunqueiro indicando que “puso en valor a cocina gallega como hecho cultural, literario y mismo moral” y dijo que “nos recordaba que cocinar es una forma de contar quién somos, de guardar la memoria y de respetar el tiempo de las cosas. Gracias a él, platos como el cocido dejaron de ser solo comida para convertirse también en relato, identidad y patrimonio compartido”.

Aludió a Cunqueiro, con una frase de su libro “A cociña galega” donde recoge que “la cocina es el paisaje puesto en la olla”. “Y en ese paisaje están nuestra historia, nuestro tiempo y nuestra manera de entender la vida”, subrayó el pregonero.

En todos los lugares llevo conmigo Galicia

Seguidamente explicó que “a lo largo de mi vida profesional tuve la oportunidad de trabajar en más de ciento cuarenta países. Conocí personas extraordinarias, contextos muy distintos y lugares donde el acceso a la salud es un desafío diario. Pero en todos esos lugares llevo conmigo Galicia. La llevo en la forma de tratar mis pacientes, en la manera de entender la responsabilidad, en la humildad con la que hay que ejercer cualquier profesión. Porque por mucho que uno conozca gente en el mundo, el corazón siempre sabe donde pertenece”.

Conocer el mundo para entender la casa

“Viajar me enseña a aprender, a adaptarme, a relativizar. Pero también me enseña algo esencial: a valorar mis raíces”, precisó “Se puede conocer a mucha gente en el mundo, trabajar en continentes distintos, vivir realidades muy alejadas de la nuestra. Pero hay algo que nunca cambia: el lugar donde aprendiste quién eres. Y para mí, ese lugar siempre fue y será mi tierra: Galicia”.

La Fundación: compromiso con el mundo

Diego González Rivas detalló que “de esta experiencia internacional nace también mi Fundación. Una Fundación que no trabaja en un territorio concreto, sino allí donde existe necesidad. En África, en Latinoamérica, en cualquier lugar del mundo donde haya personas sin recursos que precisan atención médica”.

Puso en valor que “su objetivo no es solo operar, sino formar profesionales locales, compartir conocimiento y crear capacidad para que la atención sanitaria perdure en el tiempo. Porque la verdadera ayuda no es la que llega una vez al mes, sino la que deja herramientas para el futuro”. “La Fundación nace de un compromiso ético: entender que la salud no debería depender del lugar en el que uno nace ni de los recursos que tenga”, remarcó.

Valores gallegos llevados por el mundo

“La Fundación no trabaja en Galicia, pero lleva Galicia consigo. Lleva los valores aprendidos aquí: la humanidad, la cercanía y el respeto por la persona, la solidaridad sin alardes. Esa forma tan nuestra de ayudar sin hacer ruido, de trabajar sin buscar protagonismo. Porque ser gallego no es solo una cuestión geográfica; es una manera de estar en el mundo”, subrayó.

La medicina como acto humano

Aseveró esta leyenda internacional de la medicina que “la medicina no solo es técnica e innovación (...) es, sobre todo, humanidad. Cada paciente es una historia, una familia y una esperanza. Y eso no se aprende solo en los libros ni en los quirófanos más avanzados. Se aprende también en la vida y nos valores con los que uno crece. Como el cocido, la buena medicina requiere tiempo, cuidado y respeto”.

Argumentó que “Lalín es ejemplo de como tradición y futuro pueden caminar juntos. Aquí se defiende lo que somos, pero también se apuesta por la juventud, por el talento, por la cultura y por la innovación. Una tierra que solo mira al pasado se estanca. Una tierra que olvida sus raíces pierde el alma. Lalín demuestra que se puede avanzar sin perderse”.


Mensaje a la gente joven

Tuvo también unas palabras especiales para la gente joven de Lalín y de Galicia de la que dijo: “Sois el presente y, sobre todo, el futuro de esta tierra. Vuestro talento, vuestra creatividad y vuestra capacidad de innovación son fundamentales para que Lalín, para que Galicia, siga avanzando sin perder su identidad”.


Les indicó: “No tengáis miedo de pensar diferente, de hacer las cosas de otro modo, de cuestionar lo que siempre se hizo igual. El progreso nace precisamente de esa forma de abrir la mente sin olvidar nunca los valores aprendidos aquí: el esfuerzo, la humildad, el respeto y el compromiso con los demás”. (...) “Porque no hay mejor forma de honrar lo que recibimos que seguir construyendo aquí, con raíces hondas y con la mirada puesta en el mañana”.

El verdadero alma de la fiesta

González Rivas tuvo un recuerdo a todas las personas que hacen posible estas fiestas “personas que no siempre se ven: productores, cocineros y cocineras, asociaciones, voluntarios, trabajadores municipales y vecindario”. “Vosotros sois el verdadero alma del Cocido. Por eso muchas gracias”, afirmó.

En el cierre de su pregón, que hizo íntegramente en gallego, defendió “desde el Kilómetro Cero de Galicia” que “por mucho que uno recorra el mundo, por mucho que conozca la mucha gente, el corazón siempre sabe donde está su casa, y hoy me siento en la casa”, antes de finalizar con vivas a la Feria del Cocido, a Lalín y la Galicia.

Singularidades de esta edición

También esta Feria está marcada por la celebración, por primera vez, de un macrococido en el Lalín Arena, y que garantizó que todas las personas que lo deseen tengan oportunidad de saborear nuestro plato rey en el día grande sin salir de nuestro pueblo. Estará preparado por los cocineros Álex Iglesias y Carlos Brea, que conforman la sociedad Gastrodeza. Este año también fue la primera vez que la Matanza Tradicional del Cerdo estuvo organizada por un área parroquial, en este caso, la de la Vía de la Plata, conformada por las parroquias de Botos, La Retama, Vilanova y Donsión. Un evento que se celebró el 25 de enero en la casona de Mouriscade.

La Gala del Cocido de 30 de enero  también estrenó formato renovado, transformándose en un festival musical y gastronómico, que llenó el Lalín Arena. En esta edición a Feria se presentó en Santiago de Compostela, Oviedo, Madrid y en abril, en Nueva York, consolidando la internacionalización de la fiesta y reforzando el papel como capital gastronómica. Hacia las próximas ediciones se impulsará la declaración del cocido gallego como Ben de Interés Cultural (BIC) en la categoría de patrimonio inmaterial.


Pero además, la LVIII Feria del Cocido engloba todo un conjunto de eventos y actividades, entre las que se encuentran el XXVIII Mes del Cocido, que aunque lleva el nombre de mes se extiende durante prácticamente un semestre; la V Feria Internacional de Apicultura, Alvariza, que se celebró el 31 de enero y el 1 de febrero o la exposición central del Cocido “Antón Sobral: el silencio de la mar” que se puede ver en el Museo Municipal Ramón Mª Aller hasta el 28 de marzo.


Nueve nuevos Comendadores

Los actos de este día grande del Cocido dieron comienzo sobre las 10.30 horas en la Casa Consistorial con la Encomenda del Cocido, en la que en esta edición ingresaron nueve nuevos integrantes: Diego González Rivas (pregonero, cirujano torácico gallego de prestigio mundial); Irene Villa (escritora, psicóloga y referente en superación personal); Ramiro Mejuto (empresario lalinense referente en el sector de la refrigeración); Luis de la Fuente (seleccionador nacional absoluto de fútbol); Jorge Mira (físico, divulgador científico y Medalla Galicia de Investigación); Almudena Maíllo (concejala de Turismo del Ayuntamiento de Madrid y secretaria general de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas); Antonio Chaves (escritor, pintor y coleccionista, impulsor del Museo Gallego del Juguete en el Pazo de Liñares -Lalín-); María Martínez Allegue (conselleira de Vivienda y Planificación de Infraestructuras de la Xunta de Galicia) y Valentín García Gómez (secretario general de la Lengua de la Xunta de Galicia).


Degustación de filloas de Lestedo

Acto seguido, la comitiva encabezada por el pregonero y embajador, Dr. Diego González Rivas; por el alcalde de Lalín y por el presidente de la Xunta, visitó la Carpa del Cocido en el Campo de la Feria con productos gastronómicos típicos de Lalín y de artesanía. La visita también incluyó una degustación de filloas de Lestedo, preparadas por los miembros de la Asociación Cultural de la Filloa de Lestedo, con la participación de vecinos de Boqueixón, en el marco del hermanamiento existente entre la Feria del Cocido y la Fiesta de la Filloa, que se materializó en 2025.


En la comitiva también participaron: el presidente del Parlamento y comendador; el presidente de la Diputación de Pontevedra y comendador; varios altos cargos de la Xunta de Galicia (conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades y FP y comendador; conselleiro de Sanidad; conselleiro de Empleo, Comercio y Emigración y comendador; delegado territorial de la Xunta en Pontevedra; secretarios y directores generales, etc.); el presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia; eurodiputados; diputados provinciales, autonómicos y nacionales; senadores; alcaldes; la Valedora del Pueblo; el director de la Escuela Naval de Marín; el presidente de la RAGBA; el cartelista de la Feria, José María Barreiro y también comendador; comendadores; patrocinadores y miembros de la Corporación.

A continuación la delegación se dirigió al palco de la calle Principal donde Diego González Rivas ofreció su pregón tras ser presentado por el alcalde de Lalín. Seguidamente, el presidente de la Xunta le impuso la medalla al pregonero. Le siguió el desfile de charangas y comparsas en un día en el que el tiempo está dando un respiro. Por la tarde, la Charanga KM Cero, ambientará las calles y por el atardecer, actuarán en una carpa instalada en la Plaza de la Iglesia, la Charanga Ardores y la Orquesta Tekila.