Los portavoces del Gobierno de Lalín, Rafael Cuíña (alcalde), Nicolás González Casares (teniente de alcalde), Francisco Vilariño (concejal de Turismo) y Lara Rodríguez (concejala de Cultura), hicieron balance de la 50ª Feria del Cocido de Lalín, que se celebró el pasado fin de semana en la capital del Deza.

Todos coincidieron al hablar del absoluto éxito de una Feria que cada vez pertenece más a la ciudadanía y menos a los políticos. Al mismo tiempo pusieron de relieve el esfuerzo realizado por el Gobierno para alcanzar este éxito en medio siglo de vida de la Feria, con la puesta en marcha de actividades que fueron mucho más allá que lo que fue el día grande, como pudo ser la matanza tradicional, el Cocido Miúdo, la carrera del Cocido, el libro de recetas, el documental conmemorativo etc.

El Gobierno también se mostró muy satisfecho por la gran a fluencia de personas a la villa durante el domingo a lo largo de toda la jornada. La asistencia a la 50 Feria del Cocido fue, como recogen todos los medios, multitudinaria, a pesar de las condiciones climatológicas y de las previsiones que alertaban de mucha nieve en Lalín y que provocaron un impacto negativo, por lo que incluso se produjeron cancelaciones de viajes organizados en los restaurantes que, no obstante, fueron cubiertas igual por el público asistente al festejo. Así, todos los restaurantes volvieron a registrar cifras récord de ventas, al igual que las que se registraron en la carpa Mahou, donde el volumen de ventas superó, tal y como indicaron la mayoría de productores, la de otros años. En definitiva, la gente llenó de ambiente las calles de Lalín durante toda la jornada dejando un importante beneficio económico y disfrutando hasta muy tarde y a pesar del frío de un día histórico que se cerró en la Plaza de la Iglesia con el multitudinario concierto de Treixadura.

El Gobierno también valoró positivamente la consolidación de un nuevo modelo de Feria del Cocido instalado por el actual ejecutivo, que huye de la prensa rosa y que tiene el protagonismo total en la ciudadanía a través de iniciativas como distinción Aldea Singular o la eliminación del palco de autoridades.